La dieta disociada

Al contrario que las dietas rápidas para perder 4 ó 5 kilos en un par de semanas, la dieta disociada supone un plan de alimentación más lento, adquiriendo unos hábitos alimenticios que nos permitirán bajar de peso y mantenernos más fácilmente en el adecuado.

Las dietas disociadas se basan en la premisa de no mezclar determinado tipo de alimentos. Estos se pueden dividir de la siguiente forma:

A: Cereales integrales, arroz, harina de maíz, pan, patatas, miel, azúcar, dulces, mermelada, frutas en almíbar, higos, nueces y frutos secas.

B: Aceite de oliva, mantequilla, crema, queso, aceitunas, lechuga, zanahoria, cebolla, coliflor, espinaca, arvejas, pepinos, repollo, tomates sin freir y ajo.

C: Cualquier tipo de carne, pescado, leche, huevos (sin freir), frutas cítricas como la naranja y la mandarina, sandía, melón, arándanos y tomate hervido.

Pueden mezclarse A y B, A y C o B y C, pero no los tres grupos. Lo ideal es que, si estáis empezando con este tipo de dieta, sea un médico el que os prepare los menus hasta que acostumbréis a diferenciar los alimentos por tipos.

Vía Dietas Quemagrasas

Dieta Carb Lovers

Aunque parezca mentira, hay dietas basadas en la ingestión de carbohidratos (pan, pasta, patatas, etc.). Son ideales para adelgazar sin pasar hambre.

Según la revista Elle, hay estudios que demuestran que los alimentos ricos en carbohidratos destruyen las acumulaciones de grasa y controlan el nivel de azúcares sin sacrificar masa muscular.

El secreto es aumentar la ingesta del almidón resistente, que actúa como fibra y permite quemar los depósitos de grasa que acumulamos.

Para comenzar, tienes que pasar una semana en fase de preparación. En ella, se pueden perder hasta 2 kilos consumiendo unas 1.200 calorías diarias. Después, comenzarás un plan de dieta en el que se incluyen comidas como la carne o el chocolate. Para saber más sobre cómo hacer esta dieta, puedes leer el libro “The Carb Lovers Diet”, de Ellen Kunes y Frances Largeman-Roth.

Vía Yahoo

Dieta de la piña

Como ya habrás oído en alguna ocasión, la piña es una fruta que ayuda mucho a evitar la retención de líquidos, así como a eliminar los depósitos de grasa de nuestro organismo.

La dieta de la piña no debe mantenerse por mucho tiempo, pero ayuda a bajar unos cuantos kilos. Para hacerla sin pasar hambre, es necesario introducir la dieta en nuestra dieta habitual sin grandes alteraciones. Deberías estar un mes con esta dinámica.

En la primera semana, sustituye los picoteos entre horas por dos rodajas de piña. Come también una o dos antes de cada comida para saciarte un poco y por supuesto, toma dos litros de agua para limpiar el organismo.

Durante la segunda semana, deberás tomar en ayunas la siguiente mezcla: un vaso de agua, zumo de medio limón y cuatro cucharadas de zumo de piña. Después, desayuna dos rodajas de piña con un yogurt descremado. En la merienda, vuelve a tomar la misma bebida.

La tercera semana, mantén este desayuno y merienda. Para la comida, introduce una ensalada de pollo y piña, así como la bebida de piña. Tres veces por semana, también sustituirás la cena por esta bebida.

La última semana, mantén el desayuno y merienda, así como la comida, salvo dos días a la semana, en los que comerás pavo al horno con poca sal, pimienta, limón y rodajas de piña. De postre, la bebida de piña. Para las cenas, toma sopas de verduras.

Para el mantenimiento, un día a la semana toma la bebida de piña dentro de tu dieta habitual y mantén el desayuno de las dos rodajas más el yogur.

Vía Esmas