Navidad en positivo 1

Tendemos a considerar las comidas y productos navideños como una amenaza para nuestro peso, pero… ¿y si te decimos que tienen cosas muy positivas en este y otros aspectos? Sigue leyendo y verás…

Hace muchos años que la Navidad se ve como el peor momento del año para los hábitos dietéticos y para el peso. Y en cierto modo es verdad que ésta es una época en que se cometen muchos excesos. Ahora bien, a menudo olvidamos que la Navidad también constituye una fiesta con muchas ventajas dietéticas. Si los tenemos en cuenta disfrutaremos mucho más de las fiestas. Son estos:

La planificación

Planificar es uno de los pilares básicos para comer bien y, desgraciadamente, lo hacemos poco. La improvisación es la tónica y cuesta tener decididos con antelación las comidas. La Navidad es una de las pocas épocas del año en que pensamos con un poco de cuidado que comeremos durante unos días y eso es un todo un éxito. Se trataría de que esta actitud previsora ​​y práctica estuviera presente todo el año.

El placer de cocinar

El ritmo de vida hace que tengamos muy poco tiempo y que a menudo optamos por no cocinar o para preparar comidas muy sencillas. Por otro lado, comemos mucho fuera de casa y, con este panorama, es un placer que durante estos días nos pasamos unas horas en la cocina preparando cuidadosamente los menús navideños. De hecho, cocinar con tiempo unos platos especiales lo hacemos muy pocos días al año y vale la pena disfrutar…

Una tabla excepcional

Es evidente que para comer bien hay un entorno adecuado y agradable, pero en el día a día no es nada extraño que acabemos con la bandeja frente al televisor. En fin, que no siempre tenemos una mesa tan bien puesta como el día de Navidad y eso es todo un privilegio. La vista es un sentido de primer orden para nuestros hábitos dietéticos y pocas veces lo tenemos en cuenta.

Alimentos de mucha calidad

Uno de los indiscutibles puntos positivos de la Navidad es, sin duda, la gran calidad que suelen tener los ingredientes del menú. Y, como ejemplo, comparamos el gusto y la textura del pollo que comemos siempre con la pularda o el capón de Navidad. Es una festividad donde la gastronomía manda y eso siempre supone un placer añadido.

Escrito por | 22 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
Categorias: Dietas Tradicionales y General | Etiquetas: , , ,

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