Las legumbres

Las lentejas, los garbanzos, las habas, los guisantes, las judías y la soja son una pandilla de alimentos humildes y saludables cien por cien.

La modernidad les viene depreciando al igual que el pan, la gente tiende a sacarlos de la mesa porque son la “carne de los pobres”. Y, ay, qué cantidad de obesidades se curarían, ¿qué número incalculable de cánceres digestivos no existirían, si de nuevo volviésemos a la cuchara para comer legumbres estofadas sin grasa, a lo pobre pero sano.

Contienen propiedades de mucha calidad. Toda la moderna nutrición para los enfermos, deportistas y ayuda alimentaria, en situaciones urgentes de supervivencia, se elabora con proteínas de soja, que cubren perfectamente las necesidades humanas.

Alto porcentaje en hidratos de carbono, como todos los vegetales, no tienen colesterol. Constituyen una magnífica fuente de fósforo, hierro, zinc, potasio y vitaminas del grupo B.

Las legumbres nos dan fibra en abundancia, arreglan el estreñimiento y previenen los cánceres del aparato digestivo.

Dejaremos una buena herencia acostumbrando a nuestros descendientes a comerlos y recuperándolos como un plato principal varios días a la semana. Todavía tenemos entre nosotros saludables ancianos, casi centenarios, que se acuerdan de haberse alimentado de legumbres diariamente durante su infancia y juventud.

Escrito por | 5 de mayo de 2012 | 0 comentarios
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