La digestión

La función principal del aparato digestivo es transformar los alimentos en sustancias asimilables a través del recorrido que hacen desde la boca hasta el intestino.

La digestión se realiza a lo largo del tubo digestivo por procesos físicos (masticación, deglución, trituración, progresión por peristaltismo…) y químicos (la saliva y los jugos del estómago, el páncreas, el intestino y la bilis). En estos zumos hay fermentos capaces de hidrolizar los nutrientes, es decir, convertir las moléculas grandes que constituyen los alimentos en elementos de tamaños mucho más pequeñas que sean capaces de atravesar la pared intestinal y poder así ser aprovechados por el organismo.

Una vez han sido trabajados en la boca y el estómago, los alimentos pasan en forma de bolo a la luz del duodeno (primer trozo de intestino delgado), donde confluyen las secreciones biliares y pancreáticas que actuarán sobre los glúcidos, los lípidos y las proteínas respectivamente permitiendo su absorción.

La fibra alimentaria, junto con las partículas que no han sido totalmente digeridas, continúa por intestino hasta ser eliminada por las heces.

Escrito por | 15 de mayo de 2012 | 0 comentarios
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