La dieta disociada

Al contrario que las dietas rápidas para perder 4 ó 5 kilos en un par de semanas, la dieta disociada supone un plan de alimentación más lento, adquiriendo unos hábitos alimenticios que nos permitirán bajar de peso y mantenernos más fácilmente en el adecuado.

Las dietas disociadas se basan en la premisa de no mezclar determinado tipo de alimentos. Estos se pueden dividir de la siguiente forma:

A: Cereales integrales, arroz, harina de maíz, pan, patatas, miel, azúcar, dulces, mermelada, frutas en almíbar, higos, nueces y frutos secas.

B: Aceite de oliva, mantequilla, crema, queso, aceitunas, lechuga, zanahoria, cebolla, coliflor, espinaca, arvejas, pepinos, repollo, tomates sin freir y ajo.

C: Cualquier tipo de carne, pescado, leche, huevos (sin freir), frutas cítricas como la naranja y la mandarina, sandía, melón, arándanos y tomate hervido.

Pueden mezclarse A y B, A y C o B y C, pero no los tres grupos. Lo ideal es que, si estáis empezando con este tipo de dieta, sea un médico el que os prepare los menus hasta que acostumbréis a diferenciar los alimentos por tipos.

Vía Dietas Quemagrasas

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