La carne

Es una constante mundial: a mayor nivel de vida, mayor consumo de carnes, que es junto con el pescado caro, la proteína de los ricos.

Con la carne, se producen actualmente abusos: las raciones son exageradamente desproporcional a las necesidades de nutrientes que requiere el organismo humano, y esta garganta carnicera dispara el consumo de grasas saturadas, muy perjudicial para la salud.

Entendemos por productos cárnicos las partes comestibles de los animales consumidos por el hombre, desde los músculos hasta los tradicionales embutidos y patés y éstos, aportan a nuestra dieta una cantidad de proteínas bastante destacable.

El valor nutritivo de todas las carnes es muy parecido, pero la cantidad de grasas varía entre el 4 y el 25 por ciento.

El cerdo es un caso aparte, y dependiendo de la edad y la crianza del animal, su carne magra puede tener menos grasa que la de la vaca o cordero. Por su riqueza en ácido oleico mono insaturado, de composición similar a la del aceite de oliva, esta grasa no es tan enemiga de nuestro aparato cardiovascular. Por esta razón el nutriólogos llama al cerdo “olivo con patas”. Su jamón es fuente de minerales (zinc, hierro…) y vitaminas del grupo B, pero cabe destacar que nunca será el mismo in corte de magro de cerdo que sus embutidos, porque algunos de ellos están elaborados con un 70 por ciento de grasa.

Escrito por | 12 de mayo de 2012 | 0 comentarios
Categorias: Dietas semanales y Dietas Tradicionales y General | Etiquetas: , ,

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