Alimentos que calman la ansiedad (II)

Continuamos hablando de los alimentos que pueden ayudaros a calmar los ataques de ansiedad cuando estáis en una dieta:

6. Frutas frescas: Aunque las frutas en general son muy beneficiosas, elegid las más consistentes, como manzana, pera, durazno o plátano. Son muy efectivas porque su sabor dulce ayuda mucho a calmar el hambre y la ansiedad.

7. Gelatina Diet: es una muy buena opción porque, además, tiene muy pocas calorías. Para saciaros un poco más, podéis combinarla con trocitos de frutas, con queso descremado o con yogur.

8. Caramelo: Según indica la fuente, disolver un caramelo ácido contribuye mucho a disminuir la ansiedad, especialmente si es antes de las comidas.

9. Gaseosa Diet: el gas nos hace sentir más llenos y no contiene muchas calorías, pero tampoco es bueno abusar.

10. Sopa de verduras: el líquido caliente es saciante y las verduras nos aportan fibra. Antes del plato principal, ayuda a que lleguemos con menos hambre.

Vía Alimentación Sana

Alimentos que calman la ansiedad (I)

Como sabéis, el gran problema de las dietas son esos ataques de ansiedad que nos entran y que, muchas veces, dan al traste con los esfuerzos de varios días.

Para que eso no ocurra, hemos buscado los alimentos que podrás consumir cuando el hambre haga mella y que no te pasarán factura más tarde.

1.Pickles o encurtidos: además de aportarte fibra, tienen muy pocas calorías y logran proporcionarte una sensación de saciedad.

2.Orejones de frutas deshidratadas: son unas 300 calorías por cada 100 gramos y aportan fibra, vitaminas y minerales. Los mejores son los de durazno. Basta con que tomes uno o dos para calmar la ansiedad con algo dulce.

3.Yogur descremado con frutas: son unas 100 calorías y contiene fibra, proteínas, calcio y vitaminas.

4.Yogur descremado con cereales: son unas 120 calorías y tiene bastante fibra, proteínas, calcio y vitaminas. Sacia más que el anterior por los cereales.

5.Barritas de cereales: estas típicas barritas, como estas de Special K, tienen unas 110 calorías y las hay de diferentes sabores, incluso con chocolate. Podrás tomar 1 ó 2 al día y también tienes barritas light.

Vía Alimentación Sana

Cocina light (II)

Continuamos con este curso acelerado de comida sana, para que vuestros platos no oculten ninguna sorpresa desagradable en forma de kilos.

-Con la carne es muy importante que seleccionéis las mejores partes. Es preferible que comáis filetes, solomillos, pechugas de pollo, etc. y evitéis la piel del pollo y los trozos grasos de la carne.

-En cuanto al pescado, olvídate de los grasos, como salmón o arenques, y en su lugar consume rape, lenguado, merluza, etc. Son preferibles los pescados blancos.

-Cocina con finas hierbas. Reemplaza la mantequilla y la sal, dentro de lo posible, por albahaca, menta, romero, eneldo, estragón, etc. Con un poco de aceite de oliva, el resultado será excepcional.

-Por último, en postres, procura sustituir el mascarpone por queso blanco o ricotta y realiza recetas con frutas en lugar de otras que son una bomba de relojería.

Seguro que con estos sencillos consejos, os vais dando cuenta de la cantidad de truquitos que hay para mejorar todas nuestras comidas diarias.

Vía Enfemenino

Cocina light (I)

Como ya hemos dicho otras veces, cambiar detalles pequeños de tu dieta puede hacer milagros.

Os detallamos algunos errores comunes y su solución:

-El aperitivo. A veces, creyendo que es muy sano, nos lanzamos a picotear zanahorias, tomatitos, etc. Aunque sean buenos alimentos, muchas verduras crudas pueden hacer más frágil nuestra flora intestinal. La cosa empeora cuando, además, tomamos salsas de mayonesa, guacamole, etc.

En lugar de eso, prepara salsas más ligeras donde puedas untar las verduras o trocitos de pollo, o bien sustituye esos aperitivos por pequeños canapés como: una rodaja de rábano + salmón ahumado + queso blanco.

-Un error muy común es bañar, literalmente, las cosas en aceite o vinagre. Para evitar que eso nos perjudique, elige vinagres poco ácidos, como el de manzana, el de Jerez o vinagre balsámico. En algunas recetas, también puedes usar zumo de limón, naranja o pomelo. Otro truco es echar una cucharada de agua para aligerar la vinagreta.

-En salsas espesas, puedes probar a utilizar yogur, queso blanco o petit suisses en lugar de mayonesa.

-¡Cuidado con las frituras! Es muy importante que, además de alimentos sanos, estén cocinados adecuadamente. Las verduras no necesitan tanto aceite como otras comidas, por lo que es preferible cocinarlas al vapor, en wok o al horno, según la receta.

Hasta aquí la primera parte de consejos para que cocinéis mucho más sano.

Vía Enfemenino

Propiedades de los zumos

A continuación y aprovechando los recientes posts sobre dietas líquidas, os detallamos la cantidad de propiedades que tienen algunos zumos o jugos, que pueden ayudaros mucho en vuestra alimentación, en vuestras dietas y en otros aspectos muy interesantes.

-De pepino: es diurético y ayuda a que el pelo crezca más rápido.
-De zanahoria: va muy bien para la acidez y para los problemas de piel. Tiene vitamina A, B, C, D, E y K.
-De berro: va bien para la anemia, pero debe usarse en pequeñas cantidades y preferiblemente, mezclado con otros más suaves.
-De remolacha: ayuda a limpiar el organismo y es muy bueno para los glóbulos rojos. Una recomendación es mezclar una parte de jugo de remolacha por cada dos de zanahoria.
-De repollo: mezclando dos partes de jugo de zanahoria por cada tres de jugo de repollo, conseguiréis limpiar el organismo también. Es bueno para los trastornos intestinales.

Podéis acompañarlos con una cucharada de zumo de limón o con hierbas frescas para darle un toque distinto.

Vía Dietas

Empieza a cuidarte con cenas más ligeras

Cuando queremos adelgazar, siempre buscamos un montón de dietas rápidas o de remedios infalibles y a veces, no nos damos cuenta de que cuando lo que hay que perder es poco, el remedio puede pasar simplemente por cambiar algunos hábitos básicos de nuestra alimentación diaria.

Uno de ellos son las cenas copiosas. Aunque estamos acostumbrados a oír que hay que comer más fuerte y cenar de forma más ligera, lo cierto es que muchas veces nos metemos un gran atracón antes de ir a dormir, y al no haber tiempo para quemar esas calorías, esto puede convertirse un muy mal hábito para nuestra dieta, nuestro peso y nuestra salud.

Si tu costumbre es cenar muy fuerte, puedes empezar por variarlo unos tres días a la semana para ir acostumbrándote. Procura cenar ensalada, filete a la plancha, pescado o verduras al vapor… Acompáñalo de un postre también sano como fruta o un yogur. Una cena debe contener una ración de proteínas, una de verduras y una de hidratos de carbono. Intenta escoger alimentos que sean de fácil digestión.

Además, está demostrado que cenar de forma abundante puede provocarnos más tarde sensación de malestar, haciendo que tengamos pesadillas. Esto también ayuda a que desayunes adecuadamente y no algo rápido antes de salir corriendo de casa. Para empezar a cuidarte, es una idea bastante sencilla, así que ¿por qué no probar?

Vía Cocina y Comida Sana

Aprende a distinguir las dietas no recomendables

Muchas veces, cuando queremos perder un par de kilos, acostumbramos a meternos en internet para investigar dietas que nos ayuden a bajarlos rápido o preguntamos a amigos que, a veces, nos cuentan verdaderas barbaridades.
Sin embargo, perder peso es algo muy serio que no debemos tomar a la ligera.

Por ello, os daremos unas recomendaciones básicas para que sepáis cuando estas dietas pueden poner en peligro vuestra salud o traeros consecuencias, como un efecto rebote.


En primer lugar, es fácil distinguir este tipo de dieta porque generalmente se anuncian como milagrosas y prometen perder gran cantidad de peso en muy poco tiempo y con apenas esfuerzo.

En otras ocasiones, son las dietas recomendadas por un famoso y no tienen ningún tipo de base médica, pero nos fiamos porque la actriz en cuestión tiene una figura estupenda. Hay que recordar que lo que es bueno para uno, en estos casos, no tiene por qué serlo también para nosotros y que determinadas dietas faltas de los nutrientes necesarios pueden provocarnos, por ejemplo, una extrema debilidad.

Tampoco os fiéis de aquellas que no precisen las cantidades y raciones que habréis de tomar ni, obviamente, de las que no tengan una investigación detrás que avale su efectividad.

Por último, como ya hemos apuntado, mucho cuidado con las que eliminan totalmente de vuestra alimentación determinados nutrientes.

Vía Dietas

La dieta Flavor Point

La Dieta del Sabor Justo o Flavor Point propone la pérdida de peso basándose en la idea de que combinando ciertos sabores, podemos llegar a una sensación de saciedad.

De esta forma, la persona llega a saciarse consumiendo menos calorías de lo habitual. Esta estrategia fue descubierta por David Katz, un investigador de la Universidad de Yale, que publicó un libro sobre ella que contiene los indicativos necesarios junto a más de 40 menús y 100 recetas.


Según Katz, cuando en una misma comida mezclamos sabores dulces, salados, ácidos y amargos estimularemos más el apetito, pero si el sabor es monotemático ocurrirá justo lo contrario. Se pueden perder unos 7 kilos en mes y medio con una alimentación completa y baja en grasas.

Se busca, por un lado, organizar la dieta por sabores y eliminar de nuestra alimentación determinados alimentos procesados con muchos sabores.

Cada menú se concentra en un sabor y esto deberá hacerse el primer mes. Después, las dos siguientes semanas, se va variando más. Para más información, podéis recurrir al libro de David Katz. Esto es sólo un avance de lo que podréis encontrar.

Vía Dietas

Dormir reduce los problemas de obesidad

Tal como reza el titular, dormir es un buen remedio y extremadamente sencillo para no engordar. Según los últimos estudios, una media de diez horas diarias reduce y mucho la obesidad infantil, aunque esta teoría también sirve para los adultos.

Los expertos del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) indican que las clásicas ocho horas de sueño que se recomiendan no son “suficientes para un sueño reparador” cuando hablamos de niños. Una elevada proporción de los que presentan obesidad sufren trastornos de sueño, algo en lo que estos investigadores encuentran una clara relación.

Se recomienda, por tanto, que los más peques de la casa duerman unas diez horas, mientras que en el caso de los adultos, la cifra debería ser de entre seis y ocho horas.

Además, para ayudaros es conveniente no tener tele en la habitación, no leer en la cama y no ver nada en la hora previa al sueño que pueda estimular nuestra actividad cerebral.


La explicación química es que la falta de descanso aumenta la producción de una hormona llamada ghrelina, que aumenta las ganas de comer, y disminuye la de leptina, que acaba con el hambre. En conclusión, los que duermen menos tienden a alimentarse en exceso.

Así que ya sabéis, lo primero para mantener una dieta equilibrada es descansar adecuadamente. Un truco sencillo, pero muy útil.

Vía El Mundo

Escrito por | 21 de febrero de 2011 | 0 comentarios
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