noviembre del 2015

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La dieta de la naranja

¿Quieres adelgazar al mismo tiempo que mejora tu piel y todo tu organismo? Pues para ello, no hay mejor aliada que la naranja. Esta fruta es rica en fibra, contribuye a eliminar el colesterol y refuerza el sistema inmunológico. También es un gran recurso para combatir los problemas de piel y curar enfermedades infecciosas, tale como la tos o las aftas. Por otro lado,  tiene grandes propiedades antioxidantes, por lo que previene el envejecimiento.

Dieta de alimentos de color naranja

Durante esta dieta es recomendable beber dos litros de agua al día y evitar ciertos productos, como los fritos, los alimentos procesados o los refinados.

Aquí os dejamos un ejemplo de menú:

-Desayuno: un vaso de zumo de naranja y una infusión sin azúcar.
-Media mañana: té o café solo, sin azúcar y un yogur desnatado, si es posible de naranja.
-Comida: una naranja, dos huevos cocidos, una tostada de pan integral y una ensalada de tomate, cebolla y lechuga.
-Media tarde: zumo de naranja e infusión sin azúcar.
-Cena: una naranja o zumo de naranja, una ensalada de pepino y tomate, y 150 gramos de pollo o pavo a la plancha.

Escrito por | 24 de noviembre de 2015 | 0 comentarios
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Las ventajas de saltarse la dieta de vez en cuando

Según un estudio publicado en Science Direct, permitirnos algún que otro capricho en la dieta semanal podría incluso ayudarnos a mantenernos en nuestro peso. Rita Coelho do Vale, Rik Pieters y Marcel Zeelenberg proponen un régimen de 10500 calorías a la semana en el cual se establece un día de descanso. Es decir, que ese día podríamos comer lo que quisiéramos, pero sin salirnos del límite recomendable de calorías semanales.

chocolate

En el estudio, la mitad de los participantes tuvieron este día festivo en el que poder comer lo que les apeteciera, mientras que la otra mitad ingirió más o menos las mismas calorías cada día, sin permitirse ningún festín. Tras dos semanas alimentándose de esta manera, ambos grupos habían reducido su índice de masa corporal y no hubo diferencias significativas en cuanto a la pérdida de peso. Es decir, que los que mantuvieron un comportamiento más saludable no fueron más exitosos en sus objetivos que los que se permitieron caprichos.

Se pudo comprobar también que aquellos que habían comido lo que querían un día a la semana estaban dispuestos a continuar con la dieta con más ganas y eran capaces de mantener un régimen por más tiempo. “Si estamos agotados y de mal humor es más probable que nos demos por vencidos. Pero si podemos visualizar que pasados unos días vamos a poder tener un ‘día libre’ en el que disfrutaremos de platos que normalmente no entrarían dentro de un plan de adelgazamiento, es mucho más probable que nos adhiramos a lo que marque la dieta”, explica Rita Coelho.